EJÉRCITO NACIONAL

El inicio del camino:

conclusiones

(1960-1998)

Jaime Cimadevilla

Historiador e investigador asistente del Ejército Nacional

 Máster en Relaciones Internacionales, Universidad de Nottingham, Reino Unido

Para ampliar el tema consulte las siguientes referencias:

 

Aguilera Peña, M. (2016). Las FARC: la guerrilla campesina, 1949-2010 ¿Ideas circulares en un mundo cambiante?. Organización Internacional para las Migraciones (OIM-Misión Colombia).

 

Bushnell, D. (1994). Colombia una Nación a pesar de sí misma. Colombia: Editorial Planeta S. A.

 

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Duncan, G. (2006). Los señores de la guerra: de paramilitares, mafiosos y autodefensas en Colombia. Bogotá: Planeta.

 

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Para comprender el presente del país es necesario remitirse a las experiencias del pasado.

Los testimonios y las evidencias resultan una fuente de información valiosa para el futuro; por tal razón, considero relevante traer a colación un aparte de la entrevista realizada al coronel (RA) Primo González Nieto, que participó en la Operación Marquetalia en  1964, cuando tenía el grado de mayor del Ejército. Él actualmente, a sus noventa años, rememorando comenta: «Lo que iniciamos en Marquetalia está terminando ahora». En otras palabras, esto se puede interpretar como que el camino hacia la paz es un proceso extenso y difícil que inició tiempo atrás, en el que se han debido enfrentar diferentes amenazas, con el fin de alcanzar la estabilidad política, económica y social del país.

 

Este trayecto histórico ha pasado por momentos críticos de violencia, y ha cobrado la vida de militares y civiles, debido a fenómenos como el homicidio, desplazamiento forzado y secuestro, por nombrar tan solo algunas de las actividades delictivas. No obstante, el Ejército ha permanecido firme y se ha ido transformando para responder oportunamente a cada coyuntura, con el propósito de proteger a la población civil y garantizar la soberanía de la Nación.

 

Así, al remontarnos a mediados del siglo XX, podemos identificar la presencia de diferentes actores violentos que se acomodaron en nuevos contextos nacionales e internacionales, y es que la influencia de la Guerra Fría permeó las ideologías de grupos guerrilleros desde finales de los cincuenta y principios de los sesenta, debido al triunfo de la Revolución cubana y la posterior alianza con la Unión Soviética. Sin embargo, tras la disolución de esta última, varias guerrillas en América Latina desaparecieron, pero en Colombia, en cambio, incorporaron el narcotráfico como método de financiamiento de su músculo operativo. Esto permitió que el conflicto se sobrepusiera al contexto de la Guerra Fría.

 

Adicionalmente, la complejidad del territorio, montañas, selvas y ríos de difícil acceso,  permitieron que el conflicto se extendiera temporalmente, a causa de la difícil penetración de las Fuerzas Militares en las zonas periféricas de Colombia. Lo anterior, ayudó a estos grupos al margen de la Ley a sobrevivir y a actuar desde las lejanías de los principales centros urbanos. Entonces, ¿cómo ha logrado el Ejército Nacional perseverar a esta complejidad de la violencia?  El éxito reside en su eficaz adaptabilidad en diferentes contextos. Por eso, la Institución ha operado como una fuerza estatal contrainsurgente, antinarcóticos y contraterrorista.

 

Por otra parte, las guerrillas cometieron graves errores que llevaron a su lenta, pero progresiva derrota: se enfocaron demasiado en la lucha armada y poco en mantener la ideológica. Grupos armados al margen de la ley como las Farc y el Eln terminaron asesinando y extorsionando la base de su revolución, la población o las denominadas masas populares en su argot.  Esto generó un distanciamiento político e ideológico entre la población rural y urbana a lo largo y ancho del país. En consecuencia, perdieron la credibilidad y apoyo político de la mayoría de colombianos.

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Además, el azote de las guerrillas, llevó a la creación de autodefensas campesinas, su principal objetivo era protegerse de los abusos de los grupos subversivos que extorsionaban, secuestraban y asesinaban a las personas que vivían bajo sus zonas de influencia. Sin embargo, este fenómeno llevó a la posterior creación de las Auto-defensas Unidas de Colombia (Auc).

 

A finales de los ochenta, la capacidad armada de las guerrillas aumentó en gran medida debido a la influencia del narcotráfico. Lamentablemente, las consecuencias fueron las masacres que involucraron personas inocentes, la ampliación del portafolio criminal (extorsión, tráfico de gasolina, tráfico de armas y narcotráfico) y asesinatos políticos en todo el país.

De otro lado, en 1998, la crisis del Urabá que generó masivos desplazamientos y masacres por los constantes enfrentamientos, la toma de Mitú y la de la Base Militar de las Delicias, realizadas por las Farc, entre otros acontecimientos, significaron un momento de cambio en la Fuerza. Se hizo necesario repensar la estrategia para combatir las amenazas a partir de las lecciones aprendidas. Por eso, se inició un proceso de transformación estratégica y tecnológica que respondía a las necesidades del momento.

 

Posteriormente, con la cooperación de los Estados Unidos, el Ejército Nacional amplió su capacidad para actuar frente a la creciente amenaza que representaban los ya nombrados grupos armados.  El Plan Colombia nace y será relevante para comprender los eventos que ocurrirían posteriormente. Es por eso que, a partir de 1998 se inicia un nuevo capítulo del Camino a la victoria.

 

Para finalizar, cabe resaltar que, a pesar de los constantes índices de violencia, desde esta etapa se empezaron a entablar diálogos y acercamientos entre los grupos armados al margen de la ley y los diferentes gobiernos. Algunos procesos llevaron al desarme y desmovilización de guerrillas como el M-19, pero otros fueron intentos fallidos que generaron el escalamiento de la violencia.

Para conocer más detalles sobre lo que sucedió en la siguiente etapa del Camino a la Victoria, espere la próxima edición de Revista Ejército.

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