Un cambio en la correlación

de fuerzas              2003-2008

Nathalie Pabón Ayala

Investigadora. Grupo de investigación en Seguridad y Defensa

Universidad Nacional de Colombia

El periodo comprendido entre el 2002 y 2008 marca el cambio de correlación de fuerzas en la confrontación armada en el país, devolviéndole a la institucionalidad del Estado y a sus Fuerzas Militares la iniciativa. En este sentido, la estrategia de fortalecimiento militar y programas como el Plan Colombia y la Política de Seguridad Democrática permitieron que en las confrontaciones armadas se observara una reducción en el impacto con relación a la escalada que en 1998 llevó al Gobierno nacional a liderar un proceso de repliegue táctico, en un escenario de diálogo político, que le posibilitara oxigenar las Fuerzas Militares y retomar la iniciativa.

 

El fortalecimiento y modernización de las Fuerzas Militares se materializa principalmente en mejoras en la coordinación y articulación de las Fuerzas en relación con las cadenas de mando, coordinación de los organismos de inteligencia, apoyo a la aviación, creación de unidades móviles y mejoramiento de técnicas de entrenamiento y tecnología.

 

De otro lado, en el 2002, con la crisis generada por el fin del proceso de paz del Caguán, el actuar de las Farc se centró en acciones desestabilizantes sobre la economía, la infraestructura vial y constantes enfrentamientos con la Fuerza Pública. El Eln mientras tanto guardaba un perfil bajo, dado que se habían iniciado acercamientos de diálogo con el Gobierno del momento, y la capacidad armada no era la mejor. Las autodefensas se mantuvieron a la expectativa, esperando jugar un rol no solo en la zona de despeje, sino en todo el territorio nacional, a partir de la prevista retoma de enfrentamientos entre la Fuerza Pública y las Farc.

 

Las acciones armadas durante ese año evidencian una degradación del conflicto con casos como el de Bojayá y el secuestro e inesperado final de los doce diputados de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, que mostraron unas Farc capaces de utilizar métodos extremos para hacer evidente que no estaban derrotadas, que podían causar impacto con sus acciones, e insistir en el canje entre secuestrados y guerrilleros presos.

 

En este contexto, se da el cambio de Gobierno, con una escalada de acciones armadas por parte de las Farc, las cuales adquieren gran trascendencia debido a técnicas empleadas, como el uso de explosivos (morteros, granadas), casos en los que la población civil es la principal afectada. En suma, en esta época las Farc entraron en una etapa de evaluación, reorganización y reorientación, para tratar de direccionar la actividad armada hacia objetivos rentables, especialmente poblaciones y puestos de Policía que ofrecieran ventajas tácticas1.

 

Debido a lo anterior, el Gobierno colombiano incluyó dentro de la estrategia de la Fuerza Pública tres aspectos desde lo territorial: recuperación, presencia y consolidación, mediante la capacidad disuasiva y el fortalecimiento de la Fuerza Pública y la inteligencia. Estas acciones neutralizaron el plan estratégico de las Farc, sus estructuras y las acciones delictivas que venían desarrollando, principalmente en las inmediaciones de Cundinamarca, lo que se convirtió en una lección exitosa para otras operaciones de las Fuerzas Militares.

 

De otro lado, las Farc utilizaban diferentes estrategias con el fin de obtener logros en su enfrentamiento con las Fuerzas Militares y hacer frente a la ofensiva. Entre ellas se encontraban: habituar a la tropa a alistarse contra un ataque que tal vez nunca se iba a producir, para llevarla poco a poco a bajar la guardia, y luego atacarla: atacar al débil, nunca al fuerte. Esto permite desmoralizar aún más a las tropas; sacrificar poco para ganar mucho; obligar al enemigo a mostrar sus planes; obtener la victoria sin combatir, porque la tropa acosada pelea hasta buscar su sacrificio, pero no pelea, si no hay confrontación. Se entrega, y es derrotada sin entrar en combate. De esta manera, es mejor tener al enemigo prisionero que muerto; hacer ruido a la izquierda y atacar a la derecha; obligar a la tropa a que salga de su fortaleza. Así, el espía doble transmite información falsa de la manera más creíble, entre otras2.

 

Para el caso del Eln, dentro de su plan militar defensivo escalonado, elaborado como respuesta a las políticas del Gobierno, la estrategia se había centrado en aumentar el número de hombres mediante el reclutamiento forzado, así como en evitar el enfrentamiento con la Fuerza Pública. Los objetivos centrales eran no enfrentar a la Fuerza Pública durante los tres primeros años, afectar la economía nacional mediante ataques a la infraestructura económica, realizar acciones de carácter político para obligar al Gobierno a la negociación e intensificar el entrenamiento en métodos que les hubiesen dado resultado en el pasado3.

 

Para el 2008, y en un nuevo escenario estratégico, las Farc se rindieron a la evidencia de que no podían desarrollar una guerra de movimientos y fueron forzadas a retroceder a la fase de la guerra de guerrillas, con emboscadas esporádicas, rápidas huidas y acciones terroristas. En uno de los documentos hallados por el Ejército Nacional, las Farc reconocieron que el Plan Patriota había limitado notoriamente sus acciones, en un aparte del documento se puede leer: «Los frentes del Oriente y Sur y áreas de San Juan, Cristalina y El Rubí, son motivo de serios operativos por diferentes partes, limitando en cierto grado, los desplazamientos de guerrilla por los antiguos corredores» (Cuarta División del Ejército Nacional, 2006).

 

Los otros dos grandes grupos armados ilegales, el Eln y las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), también fueron combatidos. Para el año 2004, la totalidad de los municipios de Colombia contaban con estaciones de Policía en sus cabeceras urbanas. Las constantes acciones de la Fuerza Pública redujeron significativamente las capacidades y estructura del Eln, que decidió iniciar en diciembre de 2005 un proceso de diálogo exploratorio con el Gobierno nacional, con el fin de encontrar una salida negociada a la confrontación armada. Este proceso al final no fue exitoso.

 

De manera similar, las Auc decidieron adelantar un proceso de paz con el Gobierno nacional, que para el año 2006 había arrojado como resultado la desmovilización de alrededor de 32.000 hombres que componían las estructuras armadas y sus redes de apoyo.

 

Un elemento importante que deja este período es la aparición de una nueva amenaza, las bandas criminales, que desde su surgimiento actuaron en varias de las zonas donde se desmovilizaron estructuras armadas de las autodefensas, factor que incidirá notablemente en la futura dinámica del conflicto armado.

 

 1 Central de Inteligencia Militar (Cime). División de análisis y producción. Análisis escalada terrorista. Agosto de 2002.

2 Ejército Nacional. Fuerzas Militares de Colombia. Plan (orden) de Operaciones n.º 114 Ilión. Bucaramanga. 2003.

3 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Información Dirección de Inteligencia Militar. 2003.

 

 

Para ampliar el tema consulte las siguientes referencias:

 

Cuarta División del Ejército Nacional. (2006). Las Farc admitieron que el Plan Patriota redujo su capacidad de acción. Noticias de la  Cuarta División del Ejército Nacional. 25 de junio. Extraído de https://www.ejercito.mil.co/index.php?idcategoria=104954

 

Ugarriza, J. y Pabón, N. (2017). Militares y Guerrillas. La memoria histórica del conflicto armado en Colombia desde los archivos militares. 1958-2016. Bogotá: Universidad del Rosario.

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