Actores armados ilegales

en Colombia 2008-2012

Rocío del Pilar Pachón Pinzón MSc en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford, Reino Unido Directora del Centro de Análisis Estratégico del Comando de Transformación del Ejército Nacional

Después de diez años de alineación entre las políticas gubernamentales de seguridad y defensa, las estrategias militares y el impulso económico derivado de recursos extraordinarios provenientes de fuentes nacionales e internacionales, el resultado fue el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y con ellas el logro de un contexto de seguridad positivo, pero también cambiante.

 

El periodo 2008-2012, en efecto, puede comprenderse como la génesis de la mutación hacia una nueva etapa en la dinámica del conflicto armado en Colombia y, principalmente, de sus actores, porque al debilitarse el componente armado de las Farc y, por ende, su guerra insurgente, creció el fenómeno del crimen organizado y lo que para la época se denominó bandas criminales o Bacrim. El Eln, aunque también reducido en número, nunca vio debilitada su base social ni su condición política.

 

 

 

Un paso a paso en el análisis de los actores del conflicto

 

Después de varias operaciones en las que se habían neutralizado importantes cabecillas, el 2008 llegó con fuerza, pues las Farc por fin se vieron impactadas en su estructura central de mando y control: en febrero se dio la captura de Martín Sombra, uno de los hombres de confianza de alias Tirofijo y líder del estado mayor de las Farc. El primero de marzo del mismo año, tras una operación conjunta, muere Raúl Reyes, el tercer hombre al mando, y tan solo 26 días después muere alias Tirofijo, fundador y máximo jefe de este grupo al margen de la ley. En su reemplazo fue nombrado alias Alfonso Cano, quien da el más importante giro a esta organización al llevarla del ala armada a una más política.

 

Las sucesivas operaciones militares que siguieron y que dieron como resultado, entre muchas, la muerte de alias el Mono Jojoy en 2010, y de  alias Alfonso Cano, en noviembre de 2011, llevaron a que esta organización no viera más en la estrategia armada, sino en la política, el camino para lograr sus fines revolucionarios de tener una nueva Colombia, tal como lo manifiestan en todos sus plenos y planes históricos. (Elespectador.com, -Reuters, 2009).

 

Las Farc, que para el 2002 habían alcanzado su mayor crecimiento y poder, estaban debilitadas en su condición armada.  De un poco más de 20.000 miembros en 2002, habían llegado a los 8500 integrantes en 2008 y a los 8147, en 2012 (Ejército Nacional de Colombia, 2017). Sus métodos de guerra de guerrillas ya no eran suficientes, tampoco su poder de control territorial, ya replegado en el sur del país, o su control del negocio del narcotráfico. Entonces, había llegado el momento de dar un viraje en su estrategia y transitar definitivamente hacia el ala política. Así llegó el 26 de agosto del 2012 en La Habana, donde se firmó el documento que marcó el comienzo del proceso de paz con el Gobierno y se cerraron seis meses de conversaciones confidenciales que habían comenzado el 23 de febrero del mismo año.

 

El periodo entre el 2008 y el 2012 también fue uno de resistencia para el Eln. De alrededor de 4000 hombres que eran en 2002, habían pasado a más o menos 1700 en el 2008 y a 1380 en 2012 (Comando General de las Fuerzas Militares, 2017), (Ejército Nacional de Colombia, 2017). Desde sus orígenes, este grupo insurgente, al igual que las Farc, también ha buscado un proceso revolucionario de cambio social y político. No obstante, existen entre ellos diferencias de fondo. Su arraigo político es más sólido y cuenta con una profunda base social o red de milicianos (BBCmundo.com, 2016). Esta es la principal condición que les ha permitido continuar, además de sus formas de terror y financiación, mediante el ataque a la infraestructura energética del país, y fortaleciéndose de la EXPLOTACIÓN ILÍCITA DE YACIMIENTOS MINEROS  y la extorsión, principalmente.

 

Finalmente, el espacio entre los años 2008-2012 fue de fortalecimiento para un nuevo tipo de actor ilegal en Colombia, las llamadas Bacrim, que hasta el 2011 fueron reconocidas formalmente a través de la directiva 014 del Ministerio de Defensa (Gallón, 2016).  A estos grupos  el gobierno bautizó como Bacrim, y  más recientemente reconoció como crimen organizado.

Hasta el 2011 es posible hablar de la primera generación de estos grupos, que en total llegaron a ser 33 estructuras en el país. Luego de esta fecha, y sobre todo producto del modelo de persecución de la Fuerza Pública y de procesos de cooptación entre ellas mismas, varias de estas redes se consolidaron. Entre estas se destacan Los Rastrojos, el Ejército de Revolución Popular Anticomunista, Erpac, más adelante dividido en dos organizaciones autodenominadas como el Bloque Meta y el Bloque Vichada, también conocidos como Los Puntilleros; el Epl o Pelusos y las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), también conocidas como Los Urabeños, Los Úsuga y, finalmente, como el Clan del Golfo.

 

Para el periodo analizado, Los Rastrojos fueron una estructura fuerte y de amplio control territorial. En 2010, podría decirse que  habían llegado a convertirse en el grupo criminal más poderoso de Colombia. Tuvieron presencia en más de un tercio de los 32 departamentos del país, en donde tenían el control de la cadena del narcotráfico y practicaban el secuestro y la extorsión (Insight Crime, 2016). Su debilitamiento inició a finales del año 2012, cuando sus máximos líderes se rindieron o fueron capturados. Este espacio fue aprovechado por quienes para la fecha eran conocidos como Los Urabeños.

 

El Erpac, cuyos bastiones se encuentran antes del proceso de desmovilización de las Auc, era para la época la organización del conocido alias Cuchillo, con dominio en los departamentos de Meta, Guaviare, Vichada y Casanare. Con su muerte en 2010, la organización se dividió en dos, el Bloque Meta y el Bloque Vichada, cuyos enfrentamientos por el control de las rutas del narcotráfico consolida al Bloque Vichada y desplaza al Bloque Meta a áreas urbanas, en donde se dedica a actividades de extorsión. En 2011, la Policía denomina a esta organización, cuya división para ese entonces era muy evidente, como Los Puntilleros en referencia a Daniel Puntilla, financiador del Bloque Vichada.

 

El Ejército Popular de Liberación, Epl, considerado el tercer grupo guerrillero colombiano en tamaño, tras las Farc y el Eln, y que se desmovilizó en 1991, renació como una estructura de crimen organizado con poder en la región del Catatumbo, Norte de Santander. Aunque se siguen haciendo conocer como Epl, el Gobierno desde mayo de 2016 los ha denominado como Los Pelusos, para diferenciarlos del ideal de una causa insurgente, dado que se dedican principalmente al narcotráfico. Lo cierto, es que sigue realizando acciones propias de una guerrilla al circular panfletos e instalar pasacalles bajo la firma del Frente Libardo Mora del Epl; también continúa editando clandestinamente el periódico Revolución, antiguamente escrito por esa guerrilla.

 

Finalmente, entre los grupos de crimen organizado más reconocidos están las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), también conocidas como Los Urabeños, Los Úsuga y finalmente como el Clan del Golfo.  Luego de pasar por el poder de alias Don Mario, capturado en 2009, y de Juan de Dios Úsuga, alias Giovanny, muerto en desarrollo de operaciones en 2010, llega a la cabeza de esta organización Darío Úsuga, más conocido como alias Otoniel, un hombre que refleja el carácter cambiante del conflicto en Colombia y de sus actores al pasar los últimos 40 años de su vida empuñando fusiles para ejércitos irregulares de diferentes siglas: primero fue el Epl, con quien se desmovilizó, pero reincidió; luego fueron las Farc, las Auc, y, finalmente, la creación del grupo de Héroes de Castaño, en 2008, y ya en 2009 las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc).

 

Los años 2009 y 2012 marcaron la consolidación de Los Urabeños, denominación que se cambió por estigmatizar a los pobladores de Urabá, y se reemplazó por Los Úsuga, también denunciada por una persona con este apellido y, por tanto, finalmente cambiada por el Clan del Golfo.  En efecto, después de un largo y cruento enfrentamiento armado, en 2012 se saldó un pacto entre Los Rastrojos y Gaitanistas, que les supuso a estos últimos el control absoluto de la región y su posibilidad de expansión al nordeste de Antioquia y de ahí al Magdalena Medio. Desde entonces, este grupo no ha parado su proceso de expansión, el cual ha sido intenso y acelerado, hasta llegar a ocupar alrededor de trece departamentos, en donde  emplea una estrategia que se basa en el señalamiento, las amenazas y la presión para mantener el control armado ilegal de las regiones y, desde luego, del negocio del narcotráfico y la extracción ilegal de yacimientos mineros, entre otras prácticas de crimen organizado (Charles, 2017).

 

No obstante, a pesar del auge de estos grupos de crimen organizado durante el periodo de estudio analizado, ninguna de estas Bacrim fue considerada como actor armado ilegal del conflicto en Colombia.

Para ampliar el tema consulte las siguientes referencias:

 

BBCmundo.com. (31 de marzo de 2016). ¿Cómo es la guerrilla del ELN y qué la diferencia de las FARC? Obtenido de Semana.com: http://www.semana.com/nacion/articulo/diferencias-entre-el-eln-y-las-farc/467349

 

Charles, J. B. (13 de julio de 2017). Al interior de las Bacrim de Colombia: poder. Obtenido de Insight crime: http://es.insightcrime.org/investigaciones/interior-bacrim-poder

 

Comando General de las Fuerzas Militares. (2017). Plan de Campaña de las Fuerzas Militares - Plan Victoria . Bogotá.

 

Ejército Nacional de Colombia. (190 de 2017). Revista Ejército. Obtenido de https://www.dicoe.mil.co/revista_ejercito/index.html

 

Ejército Nacional de Colombia. (191 de 2017). Revista Ejército. Obtenido de https://www.dicoe.mil.co/revista_ejercito/index.html

 

Elespectador.com - Reuters. (17 de febrero de 2009). Con Plan 'Renacer' las Farc buscan oxígeno político. Obtenido de El Espectador: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo118780-plan-renacer-farc-buscan-oxigeno-politico

 

Gallón, G. (11 de mayo de 2016). La directiva 15 del Ministerio de Defensa. Obtenido de El Espectador: http://www.elespectador.com/opinion/opinion/la-directiva-15-del-ministerio-de-defensa-columna-631767

 

Insight Crime. (9 de octubre de 2016). Los Rastrojos. Obtenido de http://es.insightcrime.org/noticias-sobre-crimen-organizado-en-colombia/rastrojos-perfil

 

Mueller, J. (1989). Retreat from Doomsday: The Obsolescence of Major War. Basic Books.

 

Münkler, H. (2005). New War . Massachusetts: Malden.

 

Munkler, H. (2005). Viejas y nuevas guerras: asimetría y privatización de la violencia. SIGLO XXI.

 

William S. Lind, C. K. (1989). The Changing Face of War: Into the Fourth Generation. Marine Corps Gazette.

 

Strachan, Hew & Scheipers, Sibylle (2011). The Changing Character of War. OUP Oxford; Edición: New.

 

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EJÉRCITO NACIONAL

DE COLOMBIA

Revista Ejército

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