Las Fuerzas Militares y la paz en Colombia
Por Eduardo Pizarro Leongómez Analista político y escritor

« Es para vivir en paz que hacemos la guerra, pues nadie hace o se prepara para la guerra, con la única intención de hacer la guerra»

Aristóteles, Ética a Nicómaco

En su último libro Henry Kissinger cuenta que, al inicio de su carrera académica, tuvo la oportunidad de entrevistar a Harry Truman, y le preguntó qué era lo que más lo enorgullecía de su mandato presidencial. Truman respondió: «que derrocamos por completo a nuestros enemigos y luego los trajimos de vuelta a la comunidad de las naciones», en referencia a los países del Eje, en especial Alemania, Japón e Italia1.

 

Las Fuerzas Armadas de Colombia han participado como protagonistas directos en el cierre de las dos oleadas de violencia que ha sufrido el país en las últimas décadas: en 1953 y en 2016, y, podrían afirmar con orgullo que han jugado un papel clave en una y otra coyuntura para calmar las aguas y consolidar la democracia.

 

Alfredo Duarte Blum y Guadalupe Salcedo Unda

 

En el año 1953 el país se hallaba desgarrado en medio del enfrentamiento sectario liberal-conservador, y un sector de las élites políticas consideró que solamente un arbitraje de las instituciones militares podía poner freno al desangre de la violencia. Tras el golpe cívico-militar del 13 de junio de 1953, que condujo al poder al general Gustavo Rojas Pinilla, este definió con total claridad el eje de su mandato:

alcanzar la paz. Como sostuvo en su discurso de posesión, «no más sangre, no más depredaciones a nombre de ningún partido político, no más rencillas entre hijos de la misma Colombia inmortal» (Henderson, 2006, 533).

 

Entre el 11 y el 22 de septiembre de 1953, ante el general Alfredo Duarte Blum, comandante general de las Fuerzas Militares, las guerrillas liberales de los Llanos, creadas en 1949, hicieron dejación de sus armas. El primero en hacerlo fue el contingente de seiscientos hombres liderado por Eduardo Fonseca. Después lo hicieron los dieciocho comandantes de Estado Mayor Central de las guerrillas del Llano, y en los meses siguientes, miles y miles de exguerrilleros se desmovilizaron en todo el país. En junio de 1953, el gobierno Rojas ya había expedido el decreto 1546 para indultar a los alzados en armas. Al año siguiente, promulgó el decreto 1823 de 1954, mediante el cual oficializó la amnistía para todos los delitos políticos cometidos antes del primero de enero de 1954.

 

La foto-ícono de Duarte Blum y del jefe máximo de las guerrillas del Llano Guadalupe Salcedo es una de las más impactantes y más reproducidas en Colombia2. En aquella época se decía que en nuestro país los civiles hacen la guerra y los militares hacen la paz.

Fuente: Revista Credencial Historia, 202, octubre de 2006.

Entre 1964 y 1965 surgió en Colombia otra era de violencia tras el impacto de la Revolución cubana y la emergencia de las guerrillas de primera generación, las Farc, el Eln y el Epl, que habría de prolongarse con altibajos por muchas décadas y de la cual estamos, finalmente, sufriendo sus últimos zarpazos.

 

Y en esta era de violencia nuevamente las Fuerzas Armadas han jugado un papel protagónico y decisivo.

 

 Estrategia Espada de Honor

 

En su discurso de posesión el 7 de agosto de 2010, el presidente Juan Manuel Santos planteó su firme voluntad de adelantar un nuevo esfuerzo de paz con los dos grupos guerrilleros que aún subsistían en el país, las Farc y el Eln.

 

Si definimos la estrategia político-militar de un Estado, siguiendo al general prusiano y alumno aventajado de la Escuela de Guerra de Berlín que dirigía Carl von Clausewitz, Helmuth von Moltke, como «la adaptación práctica de los medios puestos a disposición del general para el logro del objetivo perseguido»3, es interesante constatar cómo el ministro de Defensa de la época, con el apoyo del alto mando militar comenzó a adecuar la estrategia militar para lograr el objetivo político propuesto por el gobierno. En el mes de mayo de 2011, el ministro dio a conocer el nuevo plan denominado «Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad»4 . El objetivo central era anular el intento de las Farc de revertir los avances alcanzados en los años anteriores, a través del Plan Patriota y el Plan Consolidación, cambiar de manera definitiva el curso de la confrontación armada a favor del Estado y lograr que las Farc y el Eln se sentaran, por primera vez, en una nueva mesa de negociación con la voluntad expresa de transitar de las «armas a la política».

 

La puesta en marcha de esta estrategia se materializó en el año 2011, mediante la conformación en el seno de las Fuerzas Armadas de un Comité de Revisión Estratégica e Innovación CREI-I, con objeto de «diseñar una campaña de contrainsurgencia para que, mediante la acción unificada y sinergial de todo el Estado, se genere un giro estratégico que incline la balanza a favor de la institucionalidad y que permita [la desarticulación] de las Farc»5.

La eficacia de la campaña Espada de Honor fue sin duda muy exitosa. Por primera vez, en la larga historia de los procesos de paz frustrados con las Farc, es decir, desde los Acuerdos de la Uribe en 1984, este grupo guerrillero dejó de utilizar las negociaciones de paz como un recurso táctico de la guerra y tomó la decisión de hacer una dejación definitiva de las armas.

 

La derrota estratégica de las Farc les permitió a las Fuerzas Militares sesenta años después de la reunión del general Duarte Blum con Guadalupe Salcedo nuevamente participar con un equipo de oficiales en servicio activo en el cierre de los acuerdos de paz, mediante su participación decisiva en la Subcomisión Técnica para el Fin del Conflicto. Es decir, en la Subcomisión que tuvo a su cargo las reglas para definir los acuerdos de desarme, desmovilización y reintegración de los excombatientes a la vida civil. Esta misma Subcomisión, con algunos cambios, está participando en la Mesa de Conversaciones con el Eln en Quito, y ha sido decisiva para la implementación del cese el fuego y de hostilidades que convinieron el Gobierno y ese grupo armado, poco antes de la visita del papa Francisco a Colombia, en septiembre de 2017.

 

Es interesante constatar que tras meses de negociaciones silenciosas, el Clan del Golfo o las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), es decir, la más nombrada organización criminal del país, con centenares de hombres armados y con amplia presencia en el territorio nacional y redes en el exterior, decidió a su turno iniciar un proceso de sometimiento a la justicia.

 

Para finalizar vale la pena cuestionarse sobre ¿por qué el Eln aceptó un cese el fuego y de hostilidades y, a su turno, el Clan del Golfo un sometimiento a la justicia? A mi modo de ver, uno y otro grupo armado entendieron que, ante la desmovilización de las Farc, aumentó al máximo su vulnerabilidad, pues no es fácil enfrentar hoy a las Fuerzas Militares más grandes y preparadas del continente. Sin duda, a pesar de que Colombia vivirá en los próximos años fenómenos remanentes de violencia en algunas zonas periféricas (ante todo, en las fronteras terrestres y marítimas del país) e, incluso, en algunos centros urbanos, día a día van a ir mejorando los indicadores globales de seguridad.

 1 Henry Kissiger, Orden Mundial. Reflexiones sobre el carácter de los países y el curso de la historia. Bogotá: Random House, 2016, p. 13.

 2 Eugenio Gómez, La guerrilla liberal. En: Revista Credencial Historia, 202, octubre de 2006.

3 Basil Liddel Hart, La Estrategia de la Aproximación Indirecta, en La Editorial Virtual.

4 Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad. Bogotá: Ministerio de Defensa Nacional, 2011.

5 CREI. Diseño de la Campaña Contrainsurgente Espada de Honor 2012-2014. Bogotá, 2012, p. 9.

Para ampliar el tema consulte las siguientes referencias:

 

Basil L. H. La Estrategia de la Aproximación Indirecta.  En: La Editorial Virtual.

 

CRE-I. (2012). Diseño de la Campaña Contrainsurgente Espada de Honor 2012-2014, Bogotá, Colombia.

 

Henderson, J. (2006). La modernización en Colombia: los años de Laureano Gómez, 1889-1965. Editorial Universidad de Antioquia.

 

Gómez, E. (2006). La guerrilla liberal. En: Revista Credencial Historia, (202), octubre.

 

Kissinger, H. (2016). Orden Mundial. Reflexiones sobre el carácter de los países y el curso de la historia, Random House. Bogotá, Colombia.

 

Ministerio de Defensa Nacional. (2011). Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad, Bogotá, Colombia.

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EJÉRCITO NACIONAL  DE COLOMBIA

Revista Ejército

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