Avalancha, el Plan que fortaleció

las capacidades militares en el Catatumbo

«Hoy puede amanecer despejado, pero los militares que estamos en el Catatumbo todos los días nos levantamos con la certeza de que en el término de un segundo, todo puede volverse nublado. Así es está región. Aquí  no se sabe nunca a ciencia cierta si lo planeado sale como se proyecta, el panorama cambia en cuestión de segundos. Cuando llegamos por primera vez, nuestro comandante nos dijo: “esto es un área VICA, volátil, incierta, compleja y ambigua, donde la dificultad es nuestra más fiel compañera”».

SLP Cáceres Robinson*

Grupo de Reconocimiento Batallón de Acción Directa

*Se protege identidad por razones de seguridad operacional

Por Fuerza de Tarea Vulcano

El Catatumbo es diferencial desde lo meteorológico hasta lo vivencial

 

Esta es una región del departamento de Norte de Santander, conformada por once municipios: San Calixto, Hacarí, El Tarra, La Gabarra, Teorama, Tibú, El Carmen, Ábrego, Ocaña, Sardinata y La Playa de Belén, municipios en los cuales confluye el magnánimo y caudaloso río Catatumbo.

 

Su mítico nombre proviene de un bello e impresionante fenómeno natural que se da en la desembocadura del río Catatumbo, en el lago de Maracaibo, en Venezuela, justamente en el estado de Zulia. Allí una fenomenal energía hace que un sinfín de rayos sea atraído, y desde lejos se escuche los cielos rugir y las luces de los relámpagos surgir1.

 

Históricamente esta fue una región próspera que se destacó por el auge del cultivo del café, producto de exportación que permitió alcanzar gran desarrollo rural; sin embargo, después de la Primera Guerra Mundial, cuando los países occidentales vieron la importancia del petróleo como recurso energético, se aceleró la búsqueda y descubrimiento de reservas de este mineral. Entonces, el Catatumbo se convirtió en uno de los primeros rincones de la explotación petrolera en Colombia. Por ello, en la década de los 80, la empresa privada construyó un oleoducto que puede llevar petróleo desde el departamento de Arauca hasta la Costa Atlántica.

 

No obstante, paradójicamente este ha sido uno de los factores que desde entonces ha incidido en la generación de violencia en el Catatumbo, por las acciones terroristas que los grupos armados organizados (GAO), como el Eln y el Epl o Pelusos realizan sobre la línea del oleoducto Caño Limón Coveñas, adicional a la producción de cultivos ilícitos, la explotación ilícita de yacimientos mineros y el contrabando que se presenta en la zona.

 

Así, puede verse que el Catatumbo encierra lo mítico y los fenómenos naturales más asombrosos con riquezas minerales y terrenos desafiantes, pero para  el ambiente militar operacional esta se constituye en una región compleja, donde existe una cultura de lo ilegal con diversos actores criminales, un sistema de economías ilícitas que giran alrededor del contrabando, el narcotráfico y el apoderamiento de hidrocarburos, lo cual genera subdesarrollo, impacto ambiental negativo, crisis económicas y manifestaciones violentas.

 

Llega Avalancha al Catatumbo

 

Lo anterior evidencia factores que fortalecen todos los subsistemas de los grupos armados organizados, facilitándoles los medios requeridos para efectuar actos terroristas contra la infraestructura crítica y económica del Estado, la población civil y la Fuerza Pública, hechos que generan ambientes de desestabilización y temor en la comunidad que habita el Catatumbo.

 

Por esta razón, el Ejército Nacional, como parte del Plan Victoria Plus, desarrolla Avalancha, un plan militar que se pone en marcha en enero de 2017, y que avoca todos los esfuerzos y capacidades militares a esta región priorizada en el nivel nacional a través de la Fuerza de Tarea Vulcano. En este sentido, se fortaleció en un 150 % la capacidad armada de la Unidad, que pasó de tener 3000 efectivos a 7900 hombres, equipados y con el entrenamiento especial para enfrentar las amenazas que han dejado a la región estigmatizada por la inestabilidad y la ilegalidad.

 

Para este fin, y el de cumplir la misión constitucional de salvaguardar la soberanía nacional, la Fuerza de Tarea Vulcano, con todas las capacidades de combate focalizadas, empezó a desarrollar operaciones terrestres unificadas, trabajando conjuntamente con la Fuerza Aérea Colombiana y la Armada Nacional, en coordinación con la Policía Nacional, y de manera interinstitucional e interagencial con entidades e instituciones del Estado para neutralizar los grupos armados organizados y los grupos delictivos organizados.

 

Avalancha es transformación, seguridad, gobernabilidad y desarrollo

 

En Avalancha se conciben esfuerzos paralelos para el fortalecimiento de la inteligencia militar y del mando y control, el entrenamiento diferencial, el desarrollo de operaciones para neutralizar las intenciones y los cambios de la amenaza, y, finalmente, la reestructuración de la organización en donde las antiguas brigadas móviles se desactivan para dar paso a los nuevos batallones de operaciones terrestres con una nómina total de soldados profesionales que entrarán a realizar operaciones terrestres unificadas en la jurisdicción de la Fuerza de Tarea Vulcano.

 

Por tanto, teniendo en cuenta tal transformación que potencializa todas las capacidades militares, es de resaltar que Avalancha les apunta a los siguientes objetivos:

 

1. Control de los activos estratégicos: Tres batallones especiales, energéticos y viales se trasladaron desde los departamentos de Boyacá y Putumayo para operar en el Catatumbo,  para proteger los 105 kilómetros del oleoducto Caño Limón Coveñas, que en esta jurisdicción le corresponden a la Fuerza de Tarea Vulcano.

 

2. Consolidación de los cascos urbanos: Con la activación del Batallón de Fuerzas Especiales Urbanas n.° 2, que cuenta con cerca de 1000 hombres en sus filas, se apoya a la autoridad civil en los cascos urbanos del Catatumbo, para de esta manera contrarrestar los factores de criminalidad que convergen en esta región del país, lo que debilita los grupos delictivos organizados y consolida aquellas zonas afectadas por el conflicto interno.

3. Control de los ejes viales y corredores de movilidad de la ilegalidad: En donde los batallones de Operaciones Terrestres y las capacidades especiales del Batallón de Acción Directa y los batallones Contra el Narcotráfico han entregado numerosos resultados que han logrado reducir la capacidad armada, financiera y política de los grupos armados organizados, como el Eln y Los Pelusos.

 

4. Implementación del Programa Fe en Colombia: Junto a las agencias del Estado se ha reforzado la presencia institucional en sectores del Catatumbo que han sido marcados por la violencia, sobre todo por la presencia de economías ilícitas como el cultivo de coca, allí se han desarrollado programas que tienen como objetivo que la población del Catatumbo sustituya los cultivos y entre en la cultura de la legalidad.

Vías, progreso y Fe en Colombia

 

Las obras se traducen en desarrollo y avance social. Por ello, el Ejército Nacional también ha hecho un gran  esfuerzo con ese compromiso, en donde con apoyo de los ingenieros militares y el Batallón de Construcciones n.° 50  construye la vía que del municipio de Tibú conduce a El Tarra, un total de 30 kilómetros que ya ha logrado que el recorrido que se hace entre este municipio y ese corregimiento disminuya de cuatro a dos horas, y que además ha generado mayor movilidad por la región del Catatumbo.

 

Así mismo, este Plan Avalancha llega de la mano de proyectos productivos y una serie de acciones que representa en el Estado educación, salud, progreso y el desarrollo de un futuro sostenible, para traer a la región prosperidad, pero desde la legalidad. Por ello, el programa «Fe en Colombia» ha sido focalizado en el Catatumbo, para desde allí incidir en el cambio cultural y social de la población, a través de proyectos productivos que generen una transición de una actividad ilícita a una legal.

 

En este sentido, en cabeza de la Agencia de Desarrollo Rural, se están realizando las caracterizaciones para realizar cofinanciación de los proyectos de cacao, ganadería, piscicultura, café, tomate y cebolla, entre otros, que han sido propuestos por 197 familias de los municipios de El Tarra, Tibú, Convención y La Playa.

 

Todo lo anterior busca un solo fin, generar una avalancha de resultados operacionales, de bienestar para la población, a fin de que esté en un ambiente de seguridad, gobernabilidad y desarrollo.

 

Como militares, hemos aportado nuestra experiencia para construir un nuevo futuro, un Catatumbo que progrese, que vuelva a llevar el café nortesantandereano al extranjero y que haga del plátano, el cacao y la piña, las futuras economías lícitas, una región más próspera y, sobre todo, que marque el verdadero tono diferencial,  no en lo complejo, lo ambiguo, lo incierto, sino en la certeza de ser despensa agrícola del país, en ser una región más atractiva turísticamente, en donde el relámpago del Catatumbo no solo sea una leyenda que corre de boca en boca de quienes viven aquí, sino que se convierta en la oportunidad de que el turista llegue sin miedo a ver cómo se ha ido construyendo el progreso de una región azotada por la violencia.

 

 

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1 En un apartado del periódico local La Opinión, se menciona que el fenómeno del Catatumbo es clasificado por expertos como una anomalía única, pues en el mundo no hay otro lugar en donde se dieran tantos relámpagos. (Periódico La Opinión. 22 de septiembre de 2015. Conozca el relámpago del Catatumbo y su mítica historia. http://www.laopinion.com.co/reportero-ciudadano/conozca-el-relampago-del-catatumbo-y-su-mitica-historia-98814#ATHS)

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