Por Jefatura de Estado Mayor de Operaciones Ejército Nacional

Relámpago Rojo:

 La estrategia para neutralizar al Eln

Desde su creación en el año de 1964, el Ejército de Liberación Nacional, conocido como Eln, ha empleado la lucha armada como método de resistencia política para lograr sus ideales revolucionarios.

 

Considerándose una organización que supuestamente ha luchado por el pueblo, defendiendo sus intereses económicos, sociales, culturales y educativos, y teniendo en cuenta sus principios programáticos, 50 años después se observa que esos ideales, que tienen como argumento la presión armada, han traído un sinnúmero de desgracias al pueblo colombiano, que ha tenido que soportar una agresión sostenida con toda clase de crímenes y delitos, entre los que se encuentran el secuestro, reclutamiento ilícito, homicidio, desplazamiento forzado, violencia basada en género, violaciones a los Derechos Humanos, al Derecho Internacional Humanitario y delitos ambientales, entre otros.

 

Más de media centuria de ataques al Estado colombiano y a su infraestructura no ha generado mayores avances al objetivo estratégico de «tomar el poder por la vía armada e implantar un modelo socialista», con toda su plataforma revolucionaria. (Los principios programáticos del Eln, Notas para una historia de las ideas políticas, 2007).

 

Por el contrario, año tras año, el Eln ha perdido capacidad armada, política y organizativa, como consecuencia de los contundentes golpes de la Fuerza Pública, representados principalmente en la neutralización de un importante número de integrantes, «se destacan las entregas voluntarias como fenómeno que no era usual en esa organización y que ha causado preocupación en el Comando Central (COCE)», (Plan de Campaña Espada de Honor V, 2016).

 

Conscientes del deterioro de la organización por el accionar de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, este grupo armado organizado optó por tomar una nueva dinámica operacional, cuyo objetivo principal era preservar hombres y lograr la acumulación logística, replegándose en áreas estratégicas o de conocimiento histórico, como Arauca y Norte de Santander, a fin de evadir las operaciones militares.

 

 

Esta nueva dinámica también incluía el incremento de acciones terroristas que no representaban desgaste para la organización, pero que tenían la intención de generar gran repercusión en el orden nacional, principalmente con ataques en áreas urbanas, a través del nuevo Frente Urbano Nacional. Para este fin se contemplaba el aumento del uso de explosivos, con el propósito de atacar tropas y unidades policiales, además de la infraestructura nacional.

 

Así mismo, esta estrategia permitía ejercer presión armada a nivel regional y la organización de masas para motivar la protesta social y el fortalecimiento del narcotráfico, extorsión y explotación ilícita de yacimientos mineros, por intermedio de alianzas con organizaciones delictivas, cuyo objetivo era el de sostener económicamente a la organización.

 

Ante este nuevo escenario operacional, el Ejército Nacional, siguiendo la estrategia diseñada por el Comando General de las Fuerzas Militares para contrarrestar este factor de inestabilidad, pone en ejecución la Operación Relámpago Rojo, cuyo propósito es el de neutralizar y reducir, a través de unas líneas estratégicas, las estructuras de este grupo armado organizado, así como sus planes y objetivos, con el fin de garantizar la tranquilidad de los colombianos.

 

En tal sentido, desde el año 2016 las unidades militares comprometidas iniciaron un proceso de capacitación para entender el nivel estratégico, operativo y táctico y los cambios en la estrategia del Eln. Este esfuerzo también contempló el fortalecimiento de la Inteligencia sobre áreas críticas del país y frentes guerrilleros, más la continuidad en el esfuerzo de las operaciones conjuntas, coordinadas e interagenciales.

 

Desde esa época, a excepción de los periodos en los cuales se ha dado un cese el fuego bilateral, acordado con el Gobierno nacional, las operaciones han sido orientadas a atacar a todos los subsistemas del Eln, especialmente en áreas priorizadas: Catatumbo (Norte de Santander),  Arauca, sur de Bolívar, Chocó y Nariño, en donde este grupo armado ilegal tiene mayor presencia.

 

Finalmente, después de dos años de operaciones, en el marco de Relámpago Rojo, la ofensiva del Ejército ha permitido lograr resultados contundentes, como la reducción de los miembros del Eln y la disminución de sus pretensiones terroristas y políticas, con lo cual se ha protegido a la población civil, las propias tropas y la infraestructura del Estado.

 

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