¿Hacia dónde se enfoca la

Universidad del Ejército?

Teniente Coronel Mauricio Medina López

Director de Educación Militar, Candidato a Doctor en sociedades del conocimiento, educación y TIC; magíster en Seguridad y Defensa; magíster en proyectos educativos mediados por TIC y especialista en docencia universitaria.

La Universidad del Ejército es un proyecto que adelanta la Fuerza, en cabeza del Comando de Educación y Doctrina, el cual tiene como propósito consolidar los procesos de formación, capacitación, instrucción y entrenamiento en una sola institución educativa, con el fin de fortalecer las ciencias militares, según los criterios académicos nacionales e internacionales, y con ello mejorar las oportunidades de los oficiales, suboficiales y soldados tanto a nivel formativo como profesional.

 

Una de las preguntas más frecuentes al respecto del tema es ¿una Universidad del Ejército para qué? Y existen razones para hacerse esa pregunta, porque al dar un paso que requiere tanto esfuerzo y disciplina por parte de la Fuerza es necesario tener muy clara la finalidad. El objetivo de este breve artículo es precisamente aclarar para qué se crea la Universidad del Ejército y a qué necesidades responde.

Las condiciones cambiantes de la sociedad contemporánea, que afectan a la humanidad en todas sus dimensiones, han planteado nuevos retos para la seguridad y la defensa y, en general, para las ciencias militares. Dichos retos obedecen, en primera instancia, a las amenazas híbridas1 (Colombia, 2017, pág. 18), pero también se manifiestan en todos los aspectos relacionados con el quehacer de las Fuerzas Militares.

 

La educación integral que busca la Universidad del Ejército permite la preparación necesaria para afrontar y comprender estas exigencias contemporáneas, de acuerdo con los criterios establecidos por la Doctrina Damasco. Intensificar y unificar los esfuerzos para tener una Fuerza más educada es una necesidad urgente, no solo para el beneficio de la institución, sino también para el desarrollo individual de cada uno de sus integrantes.

 

El método que se utilizó para tal fin fue rastrear algunas de las condiciones que hacen de la contemporaneidad una época compleja e incierta y, a continuación, exponer cómo la Universidad del Ejército permite hacer frente a estas circunstancias, a partir del fortalecimiento de las ciencias militares.

1   «Una amenaza híbrida es la combinación diversa y dinámica de fuerzas regulares, fuerzas irregulares, fuerzas terroristas y/o elementos criminales unificados para lograr efectos mutuamente beneficiosos» (MFE 3-0 Operaciones, 2017, p. 18).

Referencias

 

B.G Micewski, E. (2004). The Education Of (Military) Leadership Personnel In A Postmodern World. En Connections (Vol. 3, págs. 67-74). Partnership for Peace Consortium of Defense Academies and Security StudiesInstitutes.

 

Baques, J. (2017). Hacia una definición del concepto "Gray Zone". Instituto Español de Estudios Estratégicos.

 

Carrick, D., Connelly, J., & Robinson, P. (2009). Ethics Education for Irregular Warfare. England: ASHGATE.

 

Colombia, Ejército Nacional. (2017). Manual fundamental del Ejército MFE 1-0 El Ejército. Bogotá: CEDOE.

 

Colombia, Ejército Nacional. (2017). Manual fundamental del Ejército MFE 3-0 Operaciones. Bogotá D.C.: CEDOE.

 

Colombia, Ejército Nacional. (2017). Manual fundamental del Ejército MFE 6-22 Liderazgo. Bogotá: CEDOE.

 

Ministerio de Defensa Nacional. (2008). Proyecto Educativo de las Fuerzas Armadas. Bogotá: Gerencia Proyecto de Reestructuración Educativa de las Fuerzas Armadas.

 

Scoppio, G. (2003). Change in the Era of Globalization Implications for Education and Training in Civil andMilitary Systems. En Connections (Vol. 2, págs. 69-78). Partnership for Peace Consortium of Defense Academies and Security StudiesInstitutes.

 

El primer elemento que se debía evaluar fue el avance técnico, tecnológico y científico, que se convirtió en el pilar de la modernidad, para generar soluciones a muchas de las necesidades humanas, pero también trayendo consecuencias problemáticas cuando su uso es irreflexivo, por lo que es urgente encontrar mecanismos que faciliten dicho avance, pero enmarcados en unos criterios responsables con la vida humana y el medioambiente.

 

Con respecto de las ciencias militares, esta encrucijada se puede evidenciar en la tensión suscitada por la carrera armamentista a nivel global. La estrategia militar se ha enfocado casi exclusivamente en el uso de la tecnología, pero además de eso debe encontrar nuevas alternativas que conduzcan a una atención adecuada de las amenazas híbridas, donde el poderío armamentista por sí solo resulta insuficiente (Baques, 2017).

 

Dicho lo anterior, la Universidad del Ejército deberá promover iniciativas de investigación en ciencias militares y áreas afines, de acuerdo con las políticas y los estándares más avanzados en la materia. El objetivo es garantizar la creación de conocimientos que realmente aporten a la misionalidad de la Fuerza y que estén a la altura de los estándares de la investigación y la educación a nivel internacional.

 

Para lograr esto es necesario agrupar y fortalecer las iniciativas investigativas del Ejército, teniendo en cuenta los criterios de todas las áreas de formación y las competencias contempladas en el Sistema Educativo de las Fuerzas Armadas (Ministerio de Defensa Nacional, 2008, pág. 19), con el propósito de enfocar las ciencias militares mediante la innovación y la creatividad, según las necesidades y características nacionales y regionales.

El tercero, la inmediatez de la comunicación facilitada por los medios masivos, las redes sociales y, en general, el ciberespacio, permite que la información pueda transmitirse de manera ágil, pero al mismo tiempo facilita la manipulación de esta. La facilidad y la velocidad de la transmisión de la información son, además, un reto para las Fuerzas Militares, debido a que cualesquiera de sus acciones pueden ser difundidas y juzgadas por la sociedad civil casi en tiempo real e, incluso, utilizada por el enemigo para debilitar a la Fuerza a partir de estrategias mediáticas (Colombia, 2017, pág. 13).

 

El manejo adecuado de la comunicación en la contemporaneidad se ha vuelto uno de los requisitos cruciales para el éxito en cualquier iniciativa, pero no basta con el dominio de la dimensión práctica de las habilidades comunicativas, o de la comunicación estratégica, sino que es necesario interpretar la información de manera adecuada. Esto solo se puede lograr si se cuenta con unas bases educativas firmes y amplias: ese es el objetivo de la Universidad del Ejército.

 

Sin embargo, lo más importante, y ese será el norte de la Universidad, es que los valores y los principios sean la guía de todas las acciones de la Fuerza, con el fin de que sea imposible minar la credibilidad institucional.

 

En primer lugar, el Ejército debe prevenir el conflicto, y para esto se requiere una Fuerza creíble, es decir, que amigos y adversarios deben saber que se tiene la capacidad de disuadir. La credibilidad se construye con unas Fuerzas preparadas para el combate y rápidamente adaptables y desplegables (Colombia, 2017).

El cuarto está relacionado con la época actual que presenta una multiplicidad de debates éticos problemáticos, los cuales retan constantemente la integridad moral de los individuos, en especial de aquellos que se enfrentan a situaciones extremas e inciertas, como es el caso de los miembros de las Fuerzas Armadas (Colombia, 2017). Estar a la altura de tales debates, poderlos comprender, debe ser una prioridad para las ciencias militares (Colombia, 2017), con el fin de que los líderes adquieran el criterio suficiente para tomar decisiones responsables en ambientes de crisis.

 

La ética ha adquirido cada vez mayor relevancia para la humanidad. Más aún en el caso de las ciencias militares, es necesario que el eje central sea el respeto por los principios y valores propios de la vocación militar, con el fin de garantizar que todas las actividades de la Fuerza estén encaminadas al cumplimiento transparente de su misionalidad constitucional. La educación militar con un énfasis ético es un asunto de vital importancia y urgencia, particularmente en los conflictos irregulares o híbridos (Carrick, Connelly, & Robinson, 2009).

 

Las universidades no solo imparten saberes prácticos y aplicables a la vida, sino que además generan una relación profunda, auténtica y vinculante con el conocimiento, una forma particular de existir que abarca todas las dimensiones del ser humano. La Universidad del Ejército tiene la misión de formar militares con bases éticas sólidas que les permitan superar los desafíos de la contemporaneidad y forjar un indeclinable espíritu militar (Ministerio de Defensa Nacional, 2008).

Es fundamental que las acciones estén orientadas por un estricto cumplimiento de los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario y la cooperación internacional. En ese sentido, para la Universidad del Ejército una de las prioridades es el estudio exhaustivo y la promoción del cumplimiento de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, que puede lograrse, entre otras, mediante la consolidación de vínculos con la comunidad internacional y los Ejércitos amigos que aportan su experiencia en este campo. En tal sentido, no existe ningún territorio aislado del contexto global, y cada vez es más evidente la necesidad de que las ciencias militares se construyan en colaboración internacional.

 

Finalmente, en el ejercicio de la formación militar se desarrollan diferentes habilidades enmarcadas en los pilares fundamentales de la educación militar (formación, capacitación, instrucción, entrenamiento/reentrenamiento y fortalecimiento de las capacidades profesionales del militar), que con el desarrollo del proyecto Universidad del Ejército permiten lograr el reconocimiento ante las entidades competentes en materia educativa de los diferentes programas de la oferta académica militar.

 

El proyecto de la Universidad del Ejército ha tenido importantes avances recientemente. Uno de ellos fue el reconocimiento al Comando de Educación y Doctrina como Institución Universitaria por parte del Ministerio de Educación Nacional, mediante la resolución 09043 del 6 de junio de 2018. El siguiente paso es la migración de los registros calificados del Ejército a esta institución y, posteriormente, gracias a la unificación de todo el potencial educativo de la Fuerza, lograr el cambio del carácter académico a Universidad.

 

Los resultados que se han obtenido son el producto de un trabajo en equipo de todo el sistema educativo de la Fuerza. Un proyecto de tanto impacto solo puede lograrse de esa forma. Por tanto, para continuar es imprescindible seguir contando con la voluntad y el trabajo de toda la Institución: las Escuelas del Ejército, sus estudiantes, sus profesores e instructores militares y su planta administrativa.

El segundo factor son las amenazas híbridas que reflejan el panorama político y social fragmentado del mundo contemporáneo, caracterizado por su diversidad ideológica, religiosa, económica, filosófica, política y social, y también por su incapacidad para conciliar esta diversidad de manera pacífica. El mundo contemporáneo, de acuerdo con muchas perspectivas, es un mundo en crisis o, incluso, en decadencia (B.G Micewski, 2004), donde como punto de partida para afrontar esta realidad, es necesario que las ciencias militares puedan abarcar comprensivamente la amplitud de las circunstancias mencionadas.

 

En ese sentido, el diálogo con otros saberes se hace imprescindible en todos los niveles (para evitar la endogamia en el conocimiento), así como una educación integral con bases sólidas que dé cuenta de la raíz de los problemas y no se agote en análisis superficiales. Esto fortalece el espíritu y la identidad militar, debido a que desarrolla las ciencias militares desde una aproximación holística (B.G Micewski, 2004), y las ubica en el centro de la educación de la Fuerza.