Mujer militar, cuatro décadas

construyendo historia en el Ejército de Colombia

Por teniente coronel Claudia Martínez

Directora Oficina de Género del Ejército Nacional

1976 fue el año en el que por primera vez una mujer vistió el uniforme de los Héroes Multimisión. Inicialmente se dio apertura al ingreso de personal femenino al Cuerpo Administrativo, como oficiales, y luego en 1983, se incorporaron las primeras suboficiales; en el 2009 y 2017 las oficiales y suboficiales de las Armas y Cuerpo Logístico, respectivamente.

El reconocimiento de las múltiples capacidades de las mujeres en la sociedad ha llevado a que hoy sean las grandes protagonistas y lideresas en muchos aspectos en los que años atrás no tenían espacio, por ser oficios exclusivos de los hombres.

 

El Ejército Nacional de Colombia, ad portas de cumplir su bicentenario, reconoce que el proceso de vinculación de las mujeres ha sido progresivo, firme y satisfactorio, y el tema ha evolucionado tanto, que hoy en día las mujeres tienen la misma posibilidad de formarse y entrenarse que los hombres, en la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova (para oficiales) y en la Escuela Militar de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá.

 

En el caso de las oficiales y suboficiales de las Armas y Cuerpo Logístico, las mujeres, además de recibir una formación académica idéntica a la de los hombres, también forjan su disciplina bajo los mismos estándares de exigencia. Esta inclusión ha permitido la graduación de cursos mixtos en las diferentes Armas de combate y especialidades.

 

A la fecha, el Ejército Nacional cuenta con 1469 mujeres militares en sus filas, un equivalente al 3,4 % de los oficiales y suboficiales, cifra pequeña, pero con un comportamiento en ascenso. Con esto se demuestra la firme intención de fomentar con acciones concretas la participación activa de las mujeres en la vida castrense, elemento fundamental para avanzar en el cierre de brechas que permitan hacer de la igualdad una realidad.

 

Actualmente, gracias a sus competencias profesionales y de trabajo constante, las mujeres han alcanzado peldaños importantes en la institución, como el de llegar al grado de mayor general, brigadier general y sargento mayor de comando, así como desempeñarse destacadamente en diferentes Armas, servicios y especialidades, como por ejemplo la Aviación del Ejército, Logística y la Dirección de una serie de dependencias vitales para la institución, en las áreas administrativas, jurídicas y sanitarias, entre otras. Esta dinámica abona un terreno muy fértil para las nuevas generaciones de mujeres, y prepara el escenario para las futuras comandantes y ejecutivas de batallón.

 

Una de las grandes barreras en las que se trabaja decididamente es en el proceso de planeación y adecuación logística, que permita superar las brechas que impiden su acceso y desempeño en igualdad de condiciones, como lo es el tema de alojamientos y baños y, por supuesto, las políticas de conciliación de la vida laboral y familiar.

Oficina de Género

 

Como otro momento histórico dentro del Ejército Nacional, en el año 2016 y con la necesidad de alinear las políticas de la institución con la agenda nacional e internacional sobre los temas de equidad de género, enfoque diferencial y prevención de las violencias basadas en género, nace la Oficina de Género, que se convierte en la primera de su tipo a nivel de las Fuerzas Militares en Colombia, lo que la hace un modelo reconocido no solo por las Fuerzas, sino por instituciones de alto impacto como son las Naciones Unidas y su Agencia ONU Mujeres y la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer. Gracias a esto, la Institución se proyecta como un Ejército incluyente y moderno.

 

Tradicionalmente el Ejército cumplía su misión solo con hombres, cuando ingresan las mujeres se amplían y fortalecen las capacidades institucionales y comienza un trabajo en equipo, gracias al aporte profesional de todos sus integrantes, lo que fortalece el vínculo y relacionamiento efectivo con la comunidad.

 

Como parte de este compromiso, y con el objetivo de robustecer el liderazgo y capacidad de las mujeres, por tercer año consecutivo se realiza anualmente el Seminario de la Mujer Militar, que tiene como epicentro la ciudad de Bogotá y que se ha venido institucionalizando en el mes de marzo, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, con el fin de promover el rol de las mujeres, acorde con los nuevos retos del Ejército Nacional.

 

Es así como se trabaja diariamente en el proceso de transformación institucional y fortalecimiento del rol de las mujeres, en términos de entender que la presencia de las mujeres en el Ejército no es solamente eso, su presencia, sino que realmente se posibilite su desempeño en los distintos cargos en igualdad de condiciones y oportunidades que los hombres, aspecto que requiere un trabajo constante y emprendedor para cambiar las creencias respecto de que la vida militar es solo para los hombres.

 

Hoy el Ejército cuenta con mujeres en especialidades que se creían exclusivas de los hombres, como el salto libre, piloto de ala fija y ala rotatoria, desminado humanitario, tiradoras de alta precisión y comandantes de pelotón y compañía, entre otras, con lo que se demuestra que el proceso va en ascenso y que la inclusión de la mujer en la Fuerza es una realidad.

 

Se evalúa la posibilidad de enviar personal femenino a conformar los despliegues individuales (ONU) en República Centroafricana y en el Líbano. Ellas sin duda contribuirán a la paz y seguridad mundial con efectividad, como hasta ahora lo hacen los soldados designados para ese tipo de misiones.

 

Actualmente, la Oficina de Género trabaja en la formalización y preparación de unos puntos focales a nivel divisionario, que permitirán ampliar el despliegue de los ejes estratégicos para el fortalecimiento del rol de las mujeres, además de conocer de primera mano los desafíos que a nivel regional se deben superar para lograr la igualdad formal y sustantiva.